Para ello, la futura Junta de Gobierno, nos comprometemos a seguir educándonos y formándonos en la vida de Cristo, Jesús Nazareno, para que a través de sus enseñanzas, ÉL, nos ayude a facilitar el camino para tocar el corazón morado de todos y cada uno de los hermanos y devotos de nuestros amantísimos Titulares. Acompañándolos de la mano a nutrirce del Cuerpo y la Sangre de nuestro Redentor, de una forma humilde, sin coacciones o absurdas exigencias.
La Fe en Cristo, Jesús Nazareno y en su Madre, María Santísima de la Amargura, habita de una forma especial y diferente en cada uno de nosotros, ajena a contribuciones económicas, imposiciones, habladurías o amenazas.
El Culto y la Formación se viven verdaderamente en el silencio más profundo de nuestra Fe, sin que se escuchen los ecos de alabanzas, que realizamos a los egos que emanan de nuestro interior y que opacan nuestra esencia cristiana.
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